Los interrogantes de la Resolución que autoriza el traslado de niños

Por la Dra. Natalia Kerszberg

Ayer se publicó en el Boletín Oficial la Resolución 703/2020, que muchas familias estaban esperando hace un mes y medio. La Resolución 132/2020 del 20 de marzo pasado, interrumpió abruptamente el régimen de contacto de hijos de padres separados con sus progenitores con los que no conviven, y alteró la estabilidad y centro de vida de muchos chicos. Así, durante este tiempo, muchos intentaron continuar presentes en su cotidianeidad a través de videollamadas y contacto virtual, sin poder dar seguridad ni certeza de cuándo volverían a verse.

Esta situación no sólo afectó a los niños y a sus progenitores no convivientes, sino también a muchos otros que pasaron a estar las 24hs. del día al cuidado de sus hijos sin descanso. La medida dictada inicialmente por 10 días, se fue extendiendo en el tiempo, desconociendo cuánto tiempo más podría mantenerse a los niños alejados de sus padres, ocasionándoles un daño emocional enorme.

La realidad dinámica de la pandemia, el tiempo transcurrido y las extensiones habidas en el aislamiento preventivo, comenzaron a ocasionar un enorme perjuicio por la pérdida de contacto directo entre muchos chicos y sus padres. El malestar que la situación actual de aislamiento les ocasiona a todos los niños, se potencia en aquellos a quienes además de atravesar un cambio tan drástico en sus vidas, se los aparta también de los necesarios vínculos con sus progenitores que no logran ser reemplazados por videollamadas.

Es cierto que la Salud Pública es el bien jurídico protegido que dio lugar a esta medida, prevaleciendo sobre muchos derechos restantes ante una situación de emergencia. Así, se encuentran limitadas y suspendidas muchas garantías y derechos constitucionales de todos los ciudadanos, sobre todo de los niños, quienes merecen un plus de protección por su situación de vulnerabilidad.

La colisión de estos derechos en juego y falta de respuestas concretas, dieron lugar a que en las últimas semanas aparecieran un sin número de planteos en los juzgado de turno de todo el país, pidiendo que excepcionalmente se autoricen los traslados de los niños, aunque sea restringidamente, para garantizar el contacto con el otro progenitor.

Como suele suceder en estos casos, la cuestión pasó a ser de exclusiva discrecionalidad del juez a quien le tocara resolver. Así, tanto en los Tribunales de la Nación como en los Provinciales, comenzaron a circular sentencias que autorizaban los traslados de los niños priorizando el interés superior del niño, otros que lo rechazaban por la necesidad de priorizar la salud pública, e incluso, otros que aprovecharon esta problemática para someter a un test de constitucionalidad las resoluciones del Poder Ejecutivo y cuestionar su legitimación.

Ayer, la Resolución 703/2020 actualizó esta situación, dando una respuesta a tanta contraposición de posturas y decisiones judiciales. La Resolución autoriza el traslado de niños, niñas y adolescentes una vez por semana al domicilio de su otro progenitor, progenitora o referente afectivo, para efectivizar este contacto tan necesario. Parece éste un gran avance, que espero, sea un pie para una respuesta un poco más equilibrada de la colisión entre el derecho a la salud pública y otras garantías constitucionales que se encuentran restringidas.

Sin embargo, nos deja abiertos un montón de interrogantes. Por ejemplo, siendo los traslados autorizados sólo una vez por semana, ¿implica que los chicos deban pasar una semana con cada uno de sus progenitores? ¿O solo serán trasladados una vez por semana para visitar al otro, y regresar a su domicilio principal? ¿Están dadas las condiciones y espacios en todas las familias para que los niños vivan una semana entera en la casa de un progenitor, que quizá, no cuenta con el tiempo para dedicarse a la parentalidad a tiempo completo? ¿Qué sucede cuándo los progenitores
viven en distintas jurisdicciones? ¿Podrían igualmente adoptar este esquema? ¿El término de referente afectivo se extiende también a los abuelos? ¿Podremos darles una alegría a aquellos que más extrañan y necesitan de sus nietos, a pesar de ser el grupo de riesgo más vulnerable a la pandemia?

Indefectiblemente, estas cuestiones volverán a llevarnos a tribunales, a la discrecionalidad de los jueces, hasta que una nueva resolución del Gobierno logre dar respuesta a la contraposición de decisiones judiciales. O hasta que termine la pandemia. Lo que primero suceda.

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