La búsqueda de un equilibrio razonable y las modificaciones del sistema de protección a la legítima hereditaria

Por la Dra. Natalia Kerszberg, miembro de AAJRA

La sanción de la Ley de Cambio de Régimen de las Acciones de Reducción y Colación de Donaciones, aprobada el 11 de noviembre pasado, trajo valiosas modificaciones en el sistema de protección de la legítima hereditaria, en armonía con el resguardo de terceros involucrados, y también, algunos interrogantes.

El derecho sucesorio y acciones de protección de la legítima ante donaciones inoficiosas, sufrieron importantes modificaciones en el año 2015 (con la entrada en vigencia del Código Civil y Comercial) con la intención de extremar el resguardo de los herederos forzoso. Recientemente, ante el impulso y voces del sector notarial e inmobiliario se atenuaron los efectos reipersecutorios, pretendiendo evitar que los bienes provenientes de éstas donaciones, quedaran fuera del mercado, hasta tanto se cumplieran los plazos de posesión previstos.

La protección de la legítima hereditaria, es una constante búsqueda del equilibrio entre el respeto de la voluntad del causante, el resguardo de los herederos, el orden público del instituto de la legítima y los intereses de los terceros subadquirentes, que en definitiva, son quienes permitirán la circulación del mercado inmobiliario.-

Nos referimos a donaciones inoficiosas, como aquellas hechas en vida del causante, a un descendiente o cónyuge, cuyo valor excede la suma de la porción disponible de la herencia, y excede también, la porción legítima del donatario.

A fin de entender mejor la reforma, recordemos las diferencias entre las dos principales acciones de protección de la legítima.

Por un lado, la acción de reducción tiene por único objeto proteger y componer la porción legítima que le corresponde a cada heredero forzoso. No se detiene en las posibles desigualdades entre las hijuelas, o mejoras hechas a favor de algún beneficiario. Esta acción únicamente se puede promover en caso de afectación de la legítima hereditaria, cuyas proporciones son de orden público.

La colación, en cambio, apunta a mantener la igualdad entre los sucesores de igual grado. Se trata de un cómputo contable, respecto de una donación hecha en vida del causante, computando su valor a la masa partible y deduciéndola de la porción que le corresponde al donatario.

Esta acción, logra compensar a los demás herederos en bienes equivalentes a los que le fueron donados al beneficiario. Es decir, que no se traen bienes a la sucesión, sino que se contabilizan los ya aportados, presumiendo que lo que el causante entregó en vida a un legitimario, era a cuenta de la herencia que le correspondería al momento de su fallecimiento (salvo que exprésamente hubiera dispuesto lo contrario, dispensando la colación). Esta acción, resulta independiente a la afectación de la legítima.

La nueva legislación, indica que las donaciones inoficiosas podrán ser objeto de colación, pero no de reducción.

La realidad es que la colación podría funcionar en estos casos, unicamente al existir otros bienes o dinero integrantes del acervo hereditario, que pudieran compensarse para equiparar la cuenta particionaria. El problema, se presentará cuando estas donaciones afecten la legítima de los demás herederos y los bienes sean insuficientes para realizar esta compensación mediante la acción de colación. Al no estar prevista la reducción para estos casos, la intagibilidad de la legítima hereditaria perderá eficacia en su protección.

En otro orden, las modificaciones introducidas en las acciones reipersecutorias, previstas en el art. 2458 y art. 2459 del Código Civil y Comercial, pretenden dar mayor protección al subadquirente de buena fe, en colisión con los intereses del heredero privado de su porción legítima.

Se pretende así, reinsertar en el mercado aquellas propiedades provenientes de donaciones, que quedaron fuera del comercio por el temor de sus potenciales adquirentes, a un posible efecto reipersecutorio o reclamo por la existencia de un heredero con mejor derecho. En este sentido, la acción de reducción tendrá este efecto reipersecutorio unicamente cuando se vulnere la intangibilidad de su porción legítima, pudiendo ser satisfecho en dinero.

Si bien podríamos pensar que resulta determinante la protección de los herederos por sobre los de un tercero, ajeno a la sucesión, cabalmente asesorado por un escribano y con los elementos historiales de dominio a su alcance, también debemos considerar que tener conocimiento de un antecedente dominial derivado de una donación, no necesariamente implica haber conocido una eventual afectación de la legítima de un heredero forzoso.

En la constante ponderación de derechos y búsqueda de seguridad jurídica, parece habernos aproximado a un equilibrio razonable entre la necesidad de reactivación del tráfico de negocios inmobiliarios, resguardo de adquirentes de buena fe,  respeto de la voluntad del causante y la protección de la intangibilidad de la legítima hereditaria.

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