Aislamiento y Derecho de Familia en tiempos de cuarentena

Por Natalia Kerszberg

Se habló mucho estos días, sobre cómo continuar el régimen de contacto con los chicos durante la cuarentena.

El aislamiento nos afecta enormemente a nivel individual y también en las familias, que son el núcleo principal de la sociedad. Esto implica reprogramar y repensar el esquema de cuidado de los chicos y régimen de comunicación (el viejo régimen de visitas).

Cuando los padres se separan, los abogados los ayudamos a acordar un plan de parentalidad. Intentamos ser lo más creativos posibles y prever todas las situaciones extraordinarias (cumpleaños, fechas especiales, vacaciones, enfermedad de alguno de los chicos, rosh hashana, día del niño, cumpleaños de los abuelos, etc.), pero nunca nos imaginamos un asilamiento por emergencia sanitaria.

Finalmente, tanto la Justicia como el Poder Ejecutivo, se expidieron sobre este tema, adhiriendo al criterio que veníamos manejando la mayoría de los abogados: el régimen de visitas durante el aislamiento queda suspendido y únicamente se puede trasladar a los chicos, en casos de fuerza mayor (por su salud, o para el caso que los padres estén convocados a trabajar y necesiten dejar a sus hijos al cuidado de otro).

Se esclareció también, qué pasaba si al comenzar el aislamiento los chicos se encontraban en la casa del progenitor con el que no conviven. En ese caso, se les permitió regresar a su domicilio principal para cumplir con el aislamiento en ese lugar. Este viaje fue habilitado por única vez.

Soy de la idea que el sentido común, es uno de los principales componentes para trabajar las cuestiones que derivan del derecho de familia (incluso a veces más que el conocimiento jurídico) y que ante la colisión de derechos, siempre debemos inclinarnos a evitar el mal mayor. Entonces, entrando en juego el derecho a la vida en familia vs. la salud pública (con potencial riesgo de vida), debe prevalecer este segundo.

Lamentablemente, no todos los imprevistos que pueden derivar de esta situación tan extraordinaria que nos toca vivir, pueden ser resueltas por un decreto o por pautas genéricas.

El encierro, la convivencia ininterrumpida y la incertidumbre por la actual situación, potencian enormemente los riesgos de las relaciones violentas. Solemos ver después de fines de semana, de feriados, de festividades de fin de año, que el número de denuncias que entran al sistema judicial, aumentan enormemente.

Estar en casa constantemente con el otro, con los chicos aburridos, con el miedo por nuestra familia, por la imposibilidad de trabajar (y consecuentemente falta de dinero), nos fastidia, nos agobia y nos lleva a todos, a lógicas e inevitables discusiones de pareja. Para algunos, es un desafío de cómo superar juntos momentos difíciles, pero en relaciones violentas, los riesgos se potencian enormemente.

¿Qué medidas se están tomando con las denuncias por violencia en tiempos de aislamiento?

Principalmente, se están reforzando y aumentando los canales de comunicación, para denunciar y pedir asistencia telefónica sin la necesidad de romper el aislamiento. Se encuentran habilitadas las lineas gratuitas 144 y 137 y también se crearon canales de whatsapp: (11-2771-6463/ 11-2775-9047/ 11 2775-9048).

-La Oficina de Violencia Doméstica, sigue funcionando con una guardia mínima para situaciones que no admitan demora y para las denuncias que no puedan tomarse telefónicamente, ya que generalmente, llamar por teléfono desde casa con el agresor al lado, es imposible. La interrupción del aislamiento para ir a hacer una denuncia ante una situación de urgencia, encuadra en la atención de una cuestión de fuerza mayor y está exceptuada en el artículo 6, inc. 6 del decreto presidencial 297/2020.

¿Qué sucede con los procesos de protección contra la violencia familiar, que ya tienen medidas en trámite?

En estos expedientes, se suelen dictar medidas de protección (exclusión del hogar, prohibición de acercamiento y contacto, entrega de dispositivos de alerta) que tienen un plazo de duración, de generalmente, 30, 60, o 90 días. Cuando la situación de riesgo no cesa, los afectados pueden pedir la prórroga de la medida antes de su vencimiento, para que se extienda por otro término.

Esta última semana, mucha gente entró en pánico por las medidas que se vencerán durante la cuarententa y se acercaron a pedir su prórroga a tribunales.  Para evitar el aglomeramiento de gente, el jueves, la Cámara Civil resolvió prorrogar todas las medidas por 60 días (hasta el 19 de mayo), informando automáticamente a la policía.

Es decir, que aquellos que tenían medidas de protección, pueden quedarse tranquilos que estas continúan vigentes hasta el 19 de mayo y no es necesario que salgan de sus casas para solicitar su extensión. La policía está al tanto, y los documentos que tienen en su poder como constancia de la medida, son válidos.

En medio de este panorama tan grave e incierto del que nadie es inmune, esperamos que esta crisis pueda ser convertida en oportunidad. Oportunidad de zanjar litigios y controversias familiares cotidianas, pero por sobre todo, en el uso del sentido común cuando las normas jurídicas y la vida familiar, nos obliguen a la ponderación de derechos que colisionan.

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